Los números de muertes autoprovocadas son altos, en la adoslescencia aún más. Si bien se han instrumentado políticas públicas, hasta el momento los números son acusiantes. Según datos brindados por UNICEF, en la Argentina los suicidios son la segunda causa de muerte en la franja de 10 a 19 años. Números para visibilizar la realidad, la historia de San Jorge (Santa Fe) y el patrullaje diario como una propuesta son algunos puntos a desarrollar en torno a números que nos interpelan.

El suicidio es un hecho que presenta una dualidad. El solo pensar que alguien pueda tomar esta decisión genera desesperación, como contrapartida, estos temas se hablan en secreto con verguenza y preocupación. Los medios no los toman como noticia creyendo evitar la réplica o conducta que lo propicie y el dolor se incrementa ante la falta de contención social.
Los casos de suicidio en la adolescencia se triplicaron en los últimos 30 años. La cifra ascendió a 12,7 cada 100.000 adolescentes entre los 15 y los 19 años, y hoy constituye la segunda causa de muerte en la franja de 10 a 19 años, según el estudio “Suicidio en la adolescencia. Situación en la Argentina” presentado por UNICEF Argentina. En nuestro país, según datos del Sistema Nacional de Información Criminal – Sistema Alerta Temprana (SNIC – SAT), Ministerio de Seguridad de la Nación e INDEC la tasa nacional de suicidios en 2020 asciende a una media de 7.6.

A nivel país la tasa nacional de suicidios del 2020 (año de pandemia) se ubicó en 7.6 y la provincia de Santa Fe está con una tasa de 10, no es la más alta, pero es significativa.
En el ámbito de la salud mental, a psicólogos y psiquiatras preocupan las últimas estadísticas difundidas. La muerte autoprovocada nunca es el resultado de un solo factor o hecho. No obstante, los profesionales de la salud que trabajan en esta problemática advierten que pueden identificarse algunas causas que, combinadas con otros factores, podrían llevar a una conducta suicida. La pandemia dejó consecuencias que se visibilizan en el presente.
Cómo lugar preponderante en relación a las causas está la falta de expectativas a futuro, la falta de contención familiar pero también se suma la inestabilidad en los estados de ánimo, el desinterés, la conducta agresiva, la baja autoestima y/o elevada autoexigencia, la dificultad para resolver problemas, el bajo nivel de frustración (se da en los chicos que juegan un deporte y no acceden a lugares esperados) y muchas veces está acompañado de impulsividad o pensamiento rígido.
En un contexto contemporáneo caracterizado por el
(Milagros Müller, Psicoanalista)
desgarramiento del tejido social y la falta de proyectos futuros que permitan poder sostener
un proyecto identitario tanto individual como colectivo, los suicidios desesperanzados
crecen. En este sentido, el fenómeno del suicidio nos interpela a todos como
ciudadanos, exigiendo una respuesta ética y política. En este desafío, el psicoanálisis debe
cuestionar sus propios fundamentos, revisar los alcances y límites, pudiendo soportar la
incertidumbre del propio accionar, sin identificarse con un ideal de subjetividad heroica. Lo
fundamental radica en comprometerse con una práctica reflexiva, dispuesta a escuchar, sin
sucumbir a la desesperación, y acompañar el sufrimiento humano en todas sus
dimensiones.
Si nos detenermos en las causas del suicidio adolescente, el contexto en el que nos desenvolvemos deja muchos lugares vacíos. La ausencia de personas significativas o instituciones que puedan contener, sostener, proteger y acompañar a los chicos y las chicas en su desarrollo psicosocial es un factor de estos tiempos. Las dificultades para cumplir con los estándares sociales aceptados al momento de atravesar la transición de la juventud a la adultez, el padecimiento mental no atendido y el abuso sexual son otros factores que podrían precipitar la decisión de quitarse la vida.
Sobre la comunicación y visibilización del flagelo
El procedimiento de registro de las muertes por suicidio aún es deficiente reseña UNICEF en su informe y sin lugar a dudas, es fácilmente comprobable. Para la elaboración de este trabajo al menos se consultó a 5 fuentes y se ingresó a distintos portales requiriendo información específica.
La situación inquieta y refleja la urgente necesidad de una mayor articulación y acuerdo en los criterios de codificación entre los diversos actores institucionales e individuales que intervienen para garantizar el registro de casos. “Como premisa será necesario conectar los certificados de defunción con las historias clínicas, de manera de mejorar los datos sobre causa de muerte, y crear un registro electrónico unificado con distribución de la información para los diferentes organismos, respetando los criterios éticos de confidencialidad, anonimato y fuertes normas de resguardo de la información” (UNICEF)
De acuerdo al manual de estilo de medios locales consultados en la provincia de Santa Fe, en su gran mayoría rige como premisa no difundir los casos de suicidio como una política de prevención de otros hechos que se generaran como contagio ante la decisión de al menos una persona.
Cada mes de septiembre, en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), comparte información realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el correcto tratamiento del tema. Se publican recomendaciones para coberturas responsables del tema suicidio en los medios de comunicación.
Por lo general, ante un hecho de suicidio de una persona “conocida” en un ambiente social, el tema recrudece y alcanza a tener algo de visibilidad en la opinión pública.

La OMS lo define como «Aquel acto de quitarse la vida deliberadamente, iniciado y realizado por la persona, en pleno conocimiento o con la expectativa de un resultado fatal» OMS – OPS (1988)
Situación en la provincia de Santa Fe
En el Departamento Rosario se encendieron las alarmas dado que los suicidios se duplicaron en los últimos dos años. Según datos brindados por el MPA (solicitados para este trabajo) durante 2022 en Rosario y alrededores se registraron 460 suicidios, casi el doble que los de 2020. La cifra la dio el Ministerio Público de la Acusación. Un drama social poco visibilizado que emerge en las escuelas. Los fiscales de homicidios culposos investigaron las muertes en las que descartaron la participación de terceros y sumaron comparativos con las atenciones demandadas en servicios de salud mental de la zona.
En tanto en la capital provincial, en el Departamento La Capital, sobre un total de 572 265 habitantes, se registró en un año, la cantidad de 94 muertes autoprovocadas, lo que realmente sorprende y preocupa.

Antecedente en la ciudad de San Jorge
En 2019, la localidad de San Jorge ubicada a 156 km de la capital provincial debió declarar la emergencia social ante la alta tasa de suicidios juveniles. Los casos ocurridos en muy corto tiempo conmocionaron al país y la medida fue de urgencia para priorizar las partidas presupuestarias de auxilio y generar actividades a través de un equipo multidisciplinario para contener a la comunidad. Según lo detectado por una pequeña localidad de 20 mil habitantes, previo a esta declaración tomando los últimos dos años, el registro detectó numerosos episodios de esta naturaleza, lo que sumió a esa comunidad en una conmoción. De hecho, la noticia llegó hasta los portales nacionales y la cobertura por esta única vez se hizo palpable.

Santa Fe dispone de un perfil de los intentos de suicidios para su prevención
La herramienta fue creada desde el área de Salud Mental y es clave para desplegar estrategias. Los registros se llevan desde el hospital Cullen y en cuatro meses desde su implementación hubo 53 casos. La edad promedio es de 30 años, la mayoría son mujeres, sin empleo, con desgano por la vida, que sufren el desprecio de otras personas.
Por las alarmantes estadísticas nacionales y locales, la provincia de Santa Fe busca mayor eficiencia para elaborar políticas públicas que reduzcan o atiendan los intentos de suicidio. Cabe destacar que el lugar elegido es el Hospital Cullen porque allí se derivan las urgencias.

Autoridades del área de Salud Mental de la provincia de Santa Fe señalan que “cualquier política que se proponga el abordaje de la problemática de suicidio debe enmarcarse en los lineamientos que determina la Ley Nacional de Salud Mental N° 26657 (2010) que enfatiza una perspectiva interdisciplinaria, comunitaria e intersectorial”.
Puente Corrientes – Chaco, un patrullaje salvador
Según el último informe de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud, que depende del Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina muere una persona cada tres horas por suicidio. En jóvenes y adolescentes las curvas de los últimos años son ascendentes, como la cuarta causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años. En 2021 se registraron 2.865 muertes por suicidio -80% corresponde a varones y el 20% a mujeres-, lo que representa aún más fallecimientos que los ocurridos ese mismo año debido a enfermedades como el Alzheimer, trastornos metabólicos, desnutrición, apendicitis y malformaciones congénitas.
Esta problemática y la elección de un puente (lugar de conección de dos provincias) para la concreción de actos de arrojo para quitarse la vida movilizó a voluntarios que circulan las 24 horas sobre el viaducto y frente a un caso de intento de suicidio, inician su tarea para hacer el intento de declinar la iniciativa.
La mayor cantidad de hechos se registran durante la madrugada, cuando la sensación de soledad es absoluta. La creación del grupo surgió durante la pandemia y ese voluntariado aún persiste.
Especialista que ayudan a entender el tema
El tema es muy conmovedor. Consultada la Dra. Anahí Guitter, médica Psiquiatra refiere el abordaje del tema desde hace un tiempo prolongado y destaca que existen algunos mitos en torno al tema que deben ser confrontados.
Mitos
“La persona que realmente quiere acabar con su vida no avisa”
“Las personas que se suicidan son egoístas o valientes”
“Hablar con una persona sobre suicidio la puede incitar a hacerlo”
“La persona suicida tiene que sobre ponerse, echarle ganas y salir adelante”
La realidad es muy distinta. Intervienen algunas situaciones de distinta índole como ser:
«Patología mental familiar: depresión, psicosis, violencia familiar (incluyendo el abuso: Físico / Psíquico / Sexual), escasa comunicación entre los integrantes de la familia, frecuentes mudanzas, rigidez familiar a algunos temas, falta de empatía, baja afectividad y hasta hacinamientos».
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En verdad, estos son los puntos recomienda la especialista en los que debemos hacer hincapié:
Muchas personas avisan de sus intenciones, aunque no sea de manera verbal
La conducta suicida no es egoísta ni valiente. Está vinculada a un alto grado de sufrimiento.
El sufrimiento emocional que tiene el suicida no es voluntario, no es suficiente tener fuerza de voluntad para superarlo. Requiere atención de un profesional.
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¿Cómo podemos ayudar?
“Si los laberintos son personales, las salidas son colectivas”
¡Todos podemos hacer algo!
El Centro de Asistencia al Suicida (CAS) es una organización no gubernamental pionera en la Argentina, que trabaja con voluntarios en la atención de la línea de prevención 135.
Ante cualquier situación, COMUNICATE al 0800-345-1435

Conocer más, nos ayuda a salvar una vida.

Fuentes consultadas para el artículo: estadísticas de Nación y provincia. MPA (Santa Fe), Dra. Anahí Guitter, psiquiatra. Lic. Milagros Müller, Psicoanalista, Ministerio de Salud de la Provincia de Santa Fe, archivos propios de cobertura del caso San Jorge.