Sea cual sea la cifra, año tras año no dejan de doler estas víctimas y cada 3 de junio sus voces son replicadas por familiares y amigos para que no exista #NiUnaMenos

Según los datos publicados en el Informe anual del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, en el 2023 hubo 322 víctimas confirmadas, lo que indica que se llevó a cabo un femicidio cada 27 horas. En comparación a los datos publicados por la Corte Suprema en 2022, donde tuvimos que lamentar un total de 252 víctimas letales en todo el país, el incremento de este tipo de asesinato ha causado un gran impacto en la sociedad y se trata de buscar el justificativo ante estos hechos de violencia machista.
Año tras año crece el dolor
En la Argentina, la palabra “femicidio” recién se institucionalizó a partir del 14 de noviembre de 2012, cuando se sancionó la ley 26.791. Esta reformó el artículo 80 del Código Penal para criminalizar de modo agravado a aquellos homicidios vinculados con la violencia por motivos de género.
Desde el primer año de esta nueva categoría de asesinato hasta hoy, la cantidad de victimas por violencia machista nunca ha disminuido de 200 a nivel a país. Si, al menos 200 mujeres, travestis/trans e identidades feminizadas a las que les quitaron la vida solo por el hecho de ser mujer, lo que implica también familias y amigos que han perdido hijas, hermanas, sobrinas, amigas que han caído en manos de un femicida.
El incremento en comparación entre el año 2022 (252) y 2023 (322) es el más notorio si analizamos el conteo general de femicidios desde el 2012 realizado en el Registro, Sistematización y Seguimiento de Femicidios y Homicidios agravados por el género y el Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación. La diferencia es del 21,74% de un año al otro, un número alarmante si tomamos el contexto con la totalidad de políticas de prevención de violencia de género que año a año se han instaurado en el país y que postpandemia, luego de las altas cifras registradas en dicho periodo de aislamiento social, el número de victimas había disminuido gradualmente.
Dormir con el enemigo
Uno de los datos más resonantes es que casi la mitad de las víctimas (49%) tenía un vínculo de pareja con su femicida y el propio hecho delictivo se realizó en su mayoría en el propio domicilio de la victima, muchas veces también compartido con el asesino. Algunas veces hay signos de alerta, pero otras veces el accionar de violencia patriarcal es sorpresivo. Ese «amor ciego» con el que crecimos muchas veces nubla otros aspectos no tan evidentes y terminamos teniendo a nuestro verdadero villano disfrazado de príncipe azul frente a nuestros ojos.
“Estaba obsesionado con ella», declararon las amigas de Valeria Leoncino, quien en marzo de 2023 fue víctima de tres disparos provocados por la persona que la hostigó y acosó durante meses, Carlos Passarella, en la localidad de Concordia, Entre Ríos. “Se trata de cosificar a la mujer y no dejarla hacer su vida: simplemente ‘o estás conmigo o no estás con nadie’”, detalló el fiscal Arias a cargo de la causa. En la sociedad misma ya se ha instalado la «normalidad» de la vinculación tóxica y la posesión machista, por lo que las frases “se me fue de las manos”, “no quería matarla”, “yo la amaba”, «quería que fuera mía para siempre» que resuenan en cada confesión de los femicidas, ya no llaman la atención en la opinión pública.


Gracias a las actuales legislaciones, quienes ejercen violencia machista son debidamente condenados por este arrebato y son condenados a prisión o reclusión de ocho a veinticinco años. Lamentablemente no todos los asesinos llegan a cumplir su condena y terminan con su vida luego de cometer el acto delictivo, tal cual lo demuestran los datos con un 16% de los femicidas que han terminado con su vida luego de asesinar a sus victimas.
Otro dato relevante del Informe es el porcentaje que hechos que poseían denuncias previas por parte de la victima hacia el femicida (20%), lo que hace pensar: ¿en qué está fallando la justicia a la hora de prevenir estos desenlaces?.
Para ejemplificar este aspecto, cabe mencionar uno de los casos que conmocionó al país y ocurrió en la localidad de Córdoba: el de Milagros Bottone, asesinada por su propio padre Rafael, quien ejercía violencia de género sobre su madre y también sobre ella durante años. Mercedes Martínez, madre la victima y sobreviviente del violento episodio que desencadenó la muerte de su hija, apuntó en diversas ocasiones contra la justicia. ¿La razón? ella poseía un botón antipánico (dispositivo que se utiliza para alertar tempranamente a las autoridades del Estado ante una posible e inminente situación de violencia), y lo activó en 10 oportunidades desde que se le fue entregado en septiembre de 2021. “Ni la Policía, ni el Polo de la Mujer, ni la Justicia me apoyaron», expresó conmocionada en una de sus contactos con la prensa.
En este aspecto, para la periodista especializada en género Virginia Digón, quien pertenece a la sección de Ciudadanos de La Voz del Interior, «los esfuerzos de quienes se dedican a programas de género, el compromiso de la militancia feminista, no alcanzan si no hay un real compromiso de los estados en todas sus esferas por erradicar la desigualdad y la violencia».
Por su parte, la fiscal de Cámara Laura Battistelli reflexionó al respecto y destacó que los femicidios no deben ser utilizados como «termómetro» para medir la violencia de género ya que no “sería no tener una mirada global de lo que significa la violencia de género en la sociedad».
La opinión pública hace mucho más que la propia justicia nacional, que todavía posee varias causas sin resolver. Con femicidas sueltos, y hechos que cada vez suceden más cerca de nuestros hogares, en la cabeza de la sociedad retumba constantemente la misma pregunta: ¿y si la próxima es mi amiga o mi hermana? Nunca se sabrá, y menos en este contexto sociopolítico dejando de lado áreas exclusivas a esta tipología de violencia. Los números, hasta el momento, solo entristecen a la población argentina ya que, según los datos relevados por la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá), en los primeros cinco meses del 2024 ya se llevan cometidos 53 femicidios en el país. Sólo hay un deseo compartido en la mente de hombres, mujeres y disidencias y es que es que el próximo 3 de junio no haya que marchar con fotos de alguna conocida que haya caído en manos de un femicida porque, de verdad, vivas nos queremos.
Si vos o una persona conocida está atravesando una situación de violencia de género, ¡no dudes en pedir ayuda! Ante una urgencia, comunicate al 144 o al 911. Por consultas, solicitud de acompañamiento profesional o para realizar una denuncia, llamá al 0800 888 9898.