De acuerdo a los datos de los últimos seis censos nacionales, hubo un marcado crecimiento de personas mayores en Córdoba. ¿Qué desafíos deberá enfrentar la sociedad de cara a los próximos 30 años?
El censo nacional de 2022 registró un total de 7.450.791 personas mayores en Argentina. 643.385 de ellas viven en Córdoba. Si se comparan estas cifras con las obtenidas en los censos anteriores, se observa un crecimiento sostenido de mujeres y hombres de 60 años o más en nuestro país. ¿A qué se debe este aumento y cómo impactará en el futuro?
En la actualidad, la sociedad argentina, pero también el mundo entero en general, está atravesando dos grandes retos demográficos que quizás pueden ser catalogados como los más impactantes de todos los tiempos. Por un lado, el acelerado envejecimiento de la población y, por el otro, la reducción de la fecundidad. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, “para el 2050, habrá en el mundo 1420 millones de personas con edades superiores a los 65 años”.
Algunos países han adoptado políticas públicas que reconocen el aumento considerable de este grupo generacional, mientras que otros no se preocupan por el futuro que está a la vuelta de la esquina. “Todavía hay toda una gran miopía en la sociedad. No se quiere ver que hay un cambio demográfico, que nos guste o no nos guste, está sucediendo», explica Miriam de Paoli, periodista, fundadora de la comunidad No Pausa y escritora del libro Generación invisible. Ni jóvenes ni viejos: Cómo y cuándo perdimos el liderazgo (este último fue lanzado en 2023 en compañía del filósofo contemporáneo Tomás Balmaceda).
Y luego agrega: «Si no tocamos este tema en 20 años vamos a tener una catástrofe, porque vamos a tener personas que no se jubilaron, que van a tener que vivir en las calles y que no están pensando que van a vivir más. Es necesario que nos concienticemos que estamos viviendo más, y vivir más significa también tener que pensar y tomar otras decisiones”.
Convivencia intergeneracional
Para ella, «Millennials y centennials van a envejecer de una manera completamente distinta». «En los boomers menos del 15 por ciento de la población era freelance, en los X ese número se sube a entre un 25 y un 35 y en los millennials entre un 55 y un 70. Si pensamos que solo el 30% está haciendo carrera en el sistema formal… Los números son de verdad y te hacen pensar mucho. Es interesantísimo porque es un tema que nadie quiere hablar y es uno de los únicos temas que nos va a tocar a todos”, agrega.
El incipiente aumento de la expectativa de vida hace que nos encontremos en un mundo en el que varias generaciones conviven en simultáneo y sin precedentes.
Paralelamente, el rol de la juventud está tomando cada vez más protagonismo en un contexto donde se capitalizaron y globalizaron las comunicaciones, se acortó el tiempo y el espacio, se homogeneizó la cultura, y se modificaron los comportamientos de las personas. Esto provocó que la sociedad enalteciera la figura de los jóvenes, dejando de lado la de los viejos y promulgando prejuicios negativos y viejistas sobre ellos.
Según las Perspectivas de la Población Mundial 2022 de las Naciones Unidas, la proporción de personas de 65 años o más está aumentando a un ritmo más acelerado que la de los que tienen menos de esa edad. Según indicaron en su sitio web oficial, se estima que en 2050 el número de personas mayores en todo el mundo será el doble del número de niños menores de 5 años y casi equivalente al número de niños menores de 12 años.
¿Cómo envejeció Córdoba en los últimos 50 años?
¿Cómo impacta esto particularmente en Córdoba? De acuerdo a los datos obtenidos en los censos nacionales que se realizaron desde 1970 hasta 2022, se puede afirmar que nuestra provincia aumentó considerablemente la población mayor de 60 años. A su vez, esta cohorte generacional es mayormente femenina, es decir, hay más mujeres que hombres mayores cordobeses.
En el siguiente gráfico se puede observar cómo fue creciendo el número de personas mayores a través de los diferentes registros censales desde 1970. Por ejemplo, en 1980 había un total de 288.175 adultos y adultas mayores, mientras que en 2001 esa cifra casi llegó a duplicarse y en 2022, pasó la barrera de las 640 mil.
Cabe aclarar que, para esta nota, se decidió trabajar a partir de los datos obtenidos en 1970 (que se encuentran disponibles de manera abierta en su página oficial) porque fue el primer relevamiento realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), creado en 1968, y el primero que respetó la periodicidad de 10 años que se establecía en la Constitución Nacional.
Desafíos de cara al presente y futuro
En este sentido, es importante pensar en políticas públicas y proyectos que tomen conciencia, por un lado, de que la población está envejeciendo, y por el otro, que hay una convivencia de generaciones cuya cantidad de personas es similar entre sí. Aún cuando existen diferencias entre las cohortes etarias, que a su vez son históricas y culturales, hay que fomentar el diálogo y empezar a pensar trabajos colaborativos donde se tomen en cuenta todas sus necesidades.
“Hay muchos más pediatras recibiéndose que médicos especializados en menopausia, andropausia y gerontología, cuando la pirámide ya está al revés. Yo no sé a quién van a cuidar todos esos pediatras, porque no va a haber tantos niños. Tenemos que empezar a pensar cómo va a funcionar esta nueva economía con todos esos cambios”, resalta Miriam de Paoli.
Frente a eso, Isolina Davobe, abogada, doctora en Derechos Humanos y especialista en Filosofía del derecho y Derecho de la vejez, destaca una serie de desafíos a nivel individual y colectivo para comenzar a ver a las personas mayores como sujetos de derecho; que deben ser tenidos en cuenta por fuera de la visión edadista centrada solo en temas de salud y/o jubilación, que si bien son importantes no son los únicos porque hay que comenzar a hablar de sus actividades recreativas, trabajo activo, sexualidad, etc.; y que la llamada generación X (en resumidas cuentas, personas de entre 45 y 60 años) tiene “interlocutores válidos” para pensar la vejez y el envejecimiento desde una perspectiva activa y diversa.
“Todo eso es parte de un proceso natural del ciclo de la vida, sobre el cual debemos trabajar muchísimo para ver los pros y los contras de todo eso, y sobre todo hay que trabajar para prepararnos para vivir una vejez con la mejor calidad de vida, sobre todo el último tramo de la vejez, la de la ancianidad mayor, de los 80 y más”, sostiene.
Y finalmente agrega: “Las relaciones intergeneracionales son fundamentales para vivir una vejez en plenitud, pero más aún, para pensar y sostener el desarrollo del ciclo vital completo de manera integral y saludable. Envejecemos desde que nacemos, muchos gerontólogos afirman esto, con lo cual no habría una división tajante real entre una persona joven y una persona vieja, porque ambas comparten el proceso evolutivo que significa estar vivos, de manera que es muy significativo promover la promoción de las relaciones entre las generaciones. Cada cohorte refleja una forma de ver el mundo y es ahí donde se abre la posibilidad de enriquecernos con estas miradas diversas”.