Las intensas lluvias en la precordillera provocaron desbordes y deslizamientos de barro en la zona oriente de la capital. Las autoridades desplegaron operativos de rescate, evacuaron a cientos de familias y declararon el estado de catástrofe para agilizar la asistencia a los damnificados.
Una jornada de extrema complejidad se vive en Chile tras el intenso sistema frontal que afectó a la zona central del país. Las precipitaciones concentradas en la precordillera provocaron un masivo aluvión que bajó con fuerza hacia los sectores urbanos, arrastrando a su paso toneladas de barro, escombros y vegetación.
La enorme cantidad de agua acumulada en pocas horas colapsó rápidamente los desagües y canales de la ciudad, generando severas inundaciones en distintas comunas. Una de las zonas más impactadas fue Las Condes, donde el desborde de cauces y las corrientes de lodo cubrieron importantes avenidas, afectaron viviendas y provocaron el anegamiento de vehículos.
Ante la magnitud de la catástrofe, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) activó los protocolos de alerta roja y desplegó equipos de emergencia para coordinar las labores de rescate y la evacuación preventiva de las familias en riesgo. Las autoridades continúan evaluando los daños materiales y llamaron a la población a resguardarse mientras persistan las labores de despeje en las vías afectadas.