ESMA


En los pasillos de la ESMA, donde el eco de la opresión aún susurra,



las paredes guardan secretos, cicatrices de un tiempo oscuro.



Las sombras se entrelazan con la luz, como los recuerdos que persisten,


y las fotografías capturan instantes, testigos mudos de la lucha y el sufrimiento.


Los ojos de las víctimas nos miran, desde las imágenes desgastadas, pidiendo
justicia,


clamando por memoria, mientras el viento lleva sus voces al infinito.


En cada rincón, la historia se despliega,


como un álbum de dolor y esperanza,


Para todos, prohibido olvidar.

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