Feliz cumpleaños,
barrilete cósmico
El más humano de todos los dioses siempre será leyenda... el que siempre quiso volver a ser Pelusa.
Hace 66 años, en el Hospital Interzonal de Agudos Evita de Lanús Oeste nacía Diego. Quinto de ocho hijos, y el primer varón de la familia, originaria de Esquina, provincia de Corrientes, y afincada en una humilde vivienda en Villa Fiorito, del partido de Lomas de Zamora.
Su madre, doña Tota, repartía como podía la comida en un contexto de extrema pobreza: a veces no comía para que todos sus hijos lo hicieran, entre ellos estaba Diego. Su padre, lo acompañaba a todos lados. En un lejano octubre de 1976, con apenas 16 años, debutó en Primera.
Su sueño, jugar el mundial… y pudo cumplirlo.
Cada argentino que vio sus partidos en directo, ya sea en la cancha o en la TV, disfrutó de sus jugadas y goles maravillosos: nos hizo felices.
Diego fue barro, y un golpe a la mandíbula de los poderosos, con sus zapatillas rotas tras una pelota, hasta su consagración.
Diego era irreverente, bailaba en la cancha… amortiguaba la pelota con el pecho, parecía de otro Planeta.
“La fama, que lo había salvado de la miseria, lo hizo prisionero.”
No pudo recuperarse de sus adicciones, aunque a veces sorprendía como se recuperaba luego de gambetear a la muerte.
Su frase en su partido despedida como jugador de “Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha” quedó sellada por siempre.
Su regreso al fútbol argentino como DT de Gimnasia y Esgrima La Plata fue la excusa perfecta para que en cada estadio se lo homenajeara.
Mal cuidado, triste y solo, falleció a los 60 años.
El próximo 25 de noviembre se cumplirán 6 años de su partida física… no podemos dejar de recordarlo.
Porque el barrilete cósmico, en algún lado, bien alto, habrá encontrado la paz, que finalmente no tuvo.
El más humano de todos los dioses siempre será leyenda.
Es Diego Armando Maradona… el que siempre quiso volver a ser Pelusa.