En el mundo del deporte de alto rendimiento, la nutrición, la preparación física y la asistencia psicológica son cimientos esenciales que, al trabajar en conjunto, permiten a los deportistas alcanzar su mejor performance y conquistar sus metas.

Por el lado de la nutrición, vamos a decir que el deportista «tiene que ir por lo menos una vez al mes al nutricionista para que le diseñen un plan de alimentación personalizado, asegurando que reciba todos los nutrientes (frutas y verduras, granos, proteínas magras, lácteos bajo en grasas y grasas saludables) necesarios para cubrir sus demandas energéticas y optimizar su rendimiento», aseguró Andrea Morales Zapiola, Licenciada en Nutrición M.P. 1454. «La hidratación es crucial para el rendimiento deportivo, por lo que se le da mucha importancia al consumo de agua y bebidas hidratantes; antes, durante y después de los entrenamientos y competencias», añadió la especialista. En algunos casos, se pueden utilizar suplementos deportivos para complementar la dieta y apoyar el rendimiento deportivo, siempre bajo la supervisión de un profesional y aprobado por el reglamento de cada disciplina.
Las necesidades nutricionales específicas de un deportista varían dependiendo de su edad, sexo, deporte, nivel de actividad y objetivos. Es importante consultar con un nutricionista deportivo para desarrollar un plan de alimentación personalizado.
En la etapa de la preparación física, se diseñan planes de entrenamiento específicos para cada atleta,
considerando sus características individuales, objetivos y la disciplina deportiva que practica. Estos planes incluyen ejercicios de fuerza, resistencia, potencia, flexibilidad y coordinación, entre otros. Se realizan evaluaciones periódicas del estado físico para monitorizar su progreso y realizar ajustes en el entrenamiento cuando sea necesario. Se presta especial atención a la recuperación después de cada entrenamiento y competencia para prevenir lesiones y optimizar el rendimiento. Para confirmar esta información acudimos a acudimos a la opinión de Esteban Burgos, jugador de Defensa y Justicia que dijo: «Desde los 17 o 18 años que aspiramos a ser profesional tenemos que conocer nuestro cuerpo, saber las prevenciones que debemos tomar, las limitaciones y tener la capacidad para llevar las cargas en los entrenamientos y, adaptar la alimentación y la preparación física para evitar lesiones».

Por último, vamos a tratar un cimiento esencial que juega un papel importante en el rendimiento deportivo, la psicología. «Es importante decir que toda persona humana es una singularidad, todos podemos tener distintas necesidades. Muchas veces un deportista puede acudir a la consulta de un profesional de la psicología para el desarrollo de habilidades mentales como la concentración, la motivación, la confianza en sí mismo y la capacidad de afrontar la presión y el estrés» indicó Ricardo Facundo Tintilay, Licenciado en Psicología M.P 1629.
Se utilizan técnicas de visualización para ayudar a los deportistas a imaginar su éxito en las
competencias. También se enseñan técnicas de manejo del estrés para ayudar a los deportistas a controlar la ansiedad y mantener una mente tranquila en situaciones de presión. «A los 32 años aconsejaría desde el inicio de la carrera acudir a un profesional que ayude a estabilizar los factores emocionales porque por ahí ganaste un partido, hiciste un gol, fuiste figura y te crees un superhéroe… o perdiste un partido -mereciste ganar-, tuviste un error y al otro día no servís para nada, se te cae el mundo» comentó el defensor central de 32 años.
Atrás de todo deportista hay un equipo multidisciplinario compuesto por entrenadores, nutricionistas y psicólogos deportivos que trabajan en conjunto para brindar al protagonista el apoyo necesario para alcanzar su máximo potencial.
Es importante destacar que la preparación física, la alimentación y la psicología no son elementos aislados, sino que se encuentran estrechamente relacionados entre sí. Por ejemplo, una buena alimentación puede contribuir a mejorar el rendimiento físico y la recuperación, mientras que una preparación mental adecuada puede ayudar a superar las barreras físicas y alcanzar el máximo rendimiento.