A fines de 2007 se habilita en Argentina el 3G que posibilita la conexión a internet a partir del uso de datos móviles, lo que constituye la plataforma necesaria para la llegada de los smartphones a nuestro país, teléfonos celulares con conexión a la red que habían comenzado a desarrollarse a partir de la presentación del Iphone en EEUU durante ese mismo año. El teléfono de Apple se presentó en Argentina en 2008, aunque en el mercado local fueron los socialphones (dispositivos que permitían el uso de datos pero sólo en aplicaciones que ya venían precargadas y no habilitaban el uso libre de Internet) los que ganaron espacio y aprovecharon las virtudes de la evolución en la conectividad. Es entre 2010 y 2011 cuando llegan al país los teléfonos inteligentes de las principales empresas y es en este último año que empiezan a ocupar un lugar central del mercado cuando el 24% de los teléfonos que se vendieron durante esos 12 meses correspondieron a la categoría smartphones
Como ya definía Marshall McLuhan en 1964 para hablar de la ecología de medios, “ningún medio existe solo o tiene significado solo, sino en permanente relación con otros medios” y en este caso vemos que si bien la evolución de los aparatos ha sido importante, los cambios en la conectividad móvil han sido claves para que el impacto del uso de los celulares haya sido tan importante. La llegada de la conectividad 3G permitió que dejáramos de depender de conexiones wifi en espacios físicos determinados para tener la conexión a la red en nuestros propios teléfonos y es tal vez la convergencia del desarrollo de estas dos tecnologías lo que va a influir poderosamente en los cambios en nuestras formas de comunicarnos e informarnos.
Antes de la llegada de la conectividad móvil la conexión a internet requería de la presencia en un espacio que tuviera conectividad y frente a un dispositivo por lo cual el tiempo de navegación y de participación en aplicaciones solía ser más extenso, el consumo en estos tiempos es cada vez más un consumo intersticial, lo que Roberto Igarza ha definido como “burbujas de ocio” esas pequeñas pausas en las que la posibilidad de utilizar las redes o internet en general empiezan a constituir gran parte del acceso cotidiano a la red. Una detención en el semáforo, la espera en un consultorio o lo que tarda el mozo en traernos un café pueden ser momentos en los que nos conectamos a la web e interactuamos en ella.
Consumos culturales
Los cambios en la conectividad y la evolución de los dispositivos han ido moldeando las formas en que nos informamos, nos comunicamos y también han impulsado cambios en nuestros consumos culturales, un análisis comparativo de las encuestas de consumos culturales realizadas por el Sistema de Información Cultural de la Argentina (Sinca) en los años 2013 y en 2022 nos permiten ver claramente los cambios en esos consumos, y la relación que esos cambios tienen con el uso de dispositivos móviles.
Si analizamos algunos consumos particulares se evidencia que en relación con el audiovisual en 2013, el consumo se concentraba principalmente en la televisión y el cine, en 2023, observamos un aumento significativo del consumo a través de plataformas digitales y dispositivos móviles; el consumo de música en plataformas digitales y a través de smartphones ha crecido exponencialmente en la última década. En 2013, la radio y los reproductores de MP3 eran los principales medios de acceso, mientras que en 2023 predominan las plataformas de streaming y los teléfonos móviles; en relación con la lectura el formato impreso sigue siendo relevante, aunque ha aumentado significativamente el consumo de libros digitales y audiolibros a través de dispositivos móviles diez años después; el uso de redes sociales para informarse y consumir contenidos culturales ha experimentado un crecimiento notable en los últimos 10 años. En 2023, el teléfono móvil se ha convertido en el principal dispositivo para acceder a internet y consumir contenidos digitales y el smartphone se ha consolidado como una herramienta fundamental para realizar actividades culturales, como escuchar música, ver películas y series, leer libros y revistas, e interactuar en redes sociales.
Si bien el acceso a internet ha crecido significativamente en la última década, la conexión desde computadoras creció desde un 68,3% en 2013 a un 72,1% en 2023, mientras que la conectividad a partir de datos móviles era del 45,2% en 2013 y llega a 85,6% una década más tarde.
La digitalización de los consumos culturales se hace notoria en algunos ejemplos a la hora de comparar las encuestas de 2013 y 2023, por ejemplo el consumo de libros electrónicos creció de 8,6% al 23,8%, el streaming de música aumentó de un 42,3% a un 78,9%. Mientras que un 20% de los encuestados consumían películas y series online, ese porcentaje se incrementa a un 65,4% una década más tarde, en lo que constituye el mayor índice de crecimiento (129,5%).

Cuando cruzamos los datos de los consumos con el del uso del Smartphone vemos un importante crecimiento en el uso de los teléfonos para escuchar música, consumos audiovisuales, lectura, uso de redes sociales y uso de videojuegos.

La opinión de especialistas
La especialista en pedagogías vinculadas a los consumos digitales Mariana Ferrarelli (UDESA) , opina al respecto “nuestro celular es una extensión de nuestra mano, y esto atraviesa a todas las generaciones, me animo a decir que no es solo en los adultos jóvenes o los adolescentes que esto ocurre, entonces creo que hay varios consumos culturales asociados al teléfono celular que emergieron en la última década, si tuviera que enumerarlos para ordenar un poco, pasarlos en limpio, tiene que ver con los formatos snack”, haciendo referencia a lo que Carlos Scolari plantea en su libro “Cultura Snack” (2020) en el que el autor sostiene que estamos migrando a consumos cada vez más breves y segmentados, en donde los formatos se van haciendo más pequeños, más breves, más acelerados. Podemos identificar hoy a ejemplos como TikTok, los Reels en Instagram, o el movimiento de YouTube con los shorts, que de alguna manera vienen a imitar ese formato.
Por otro lado, Francisco Albarello, autor de «Lectura transmedia», afirma que los smartphones «han facilitado la «lectura intersticial», una lectura que se realiza en breves intervalos de tiempo, como cuando se espera en una fila o se viaja en transporte público, sin distinguir momentos o lugares. Los smartphones han revolucionado la lectura al permitir que esta se realice en fragmentos de tiempo y en cualquier lugar, adaptándose a los ritmos y necesidades de la vida moderna» evidenciando que los consumos ligados a la lectura también se han visto influenciados por el impacto de la evolución de los teléfonos celulares.
En tiempos en que la digitalización ocupa un lugar de centralidad, el smartphone se presenta como el principal dispositivo convergente que permite reunir formatos y tecnologías, y se ha transformado en la última década en la tecnología de la información y la comunicación de mayor penetración en el país

y como tal ha logrado ubicarse en los últimos años en el protagonista central de los cambios en los consumos culturales en la Argentina.
Maximiliano Peret
La información utilizada para la presente nota ha sido extraída de la «Serie histórica de la Encuesta Nacional de Consumos Culturales» que reúne los datos de las encuestas 2013, 2017 y 2023 y el informe de la encuesta 2013 disponible en: https://issuu.com/camaradellibro/docs/encuesta_nacional_de_consumos_cultu