«Sin diferencia no hay audiencia»: lo que necesita hoy quien quiere dedicarse al periodismo

En una rueda de prensa con estudiantes de la UNDAV, un docente especializado en periodismo digital habló de cómo se entra hoy al oficio, entre la inteligencia artificial, el pluriempleo y los algoritmos. Sus consejos: curiosidad, especialización y chequeo.

Para quienes están por recibirse, la pregunta ya no es solo cómo escribir una buena nota. También es dónde publicarla, quién la va a leer y de qué se va a vivir. Sobre eso giró el encuentro que un profesor especializado en periodismo digital tuvo con estudiantes de la Universidad Nacional de Avellaneda, en formato de rueda de prensa.

No hizo un diagnóstico apocalíptico, pero tampoco endulzó el panorama. “Hoy considero que el periodismo tradicional dejó de existir”, afirmó. Aclaró que no lo dice porque hayan desaparecido el diario, la radio o la televisión, sino porque todos funcionan bajo la lógica multiplataforma.

Una puerta de entrada más angosta

La inteligencia artificial apareció enseguida en la conversación, sobre todo por cómo afecta a quienes recién empiezan. Muchas de las tareas que antes hacía un pasante, como desgrabar, ordenar datos o resumir información, hoy se pueden automatizar. El docente reconoció que es una herramienta muy potente: puede “desgrabarte una entrevista de dos horas en cinco minutos”.

Para él, la clave está en cómo se la usa. Tiene que ser “un trampolín” y no “una muleta”, y la autoría tiene que seguir siendo humana. Lo resumió así: hay que “ser jefes de la IA para que la IA trabaje para nosotros”.

El periodismo como segundo trabajo

Cuando le preguntaron por la precariedad del sector, recurrió a la historia. “Antes el periodismo era el segundo trabajo de los escritores, porque escribir no te aseguraba la subsistencia. Hoy es al revés: buscamos un segundo o hasta un tercer trabajo que nos dé una seguridad económica que el periodismo no nos garantiza”, reflexionó.

Por eso les recomendó a los estudiantes ampliar la idea de qué cuenta como trabajo periodístico. Además de los medios conocidos, mencionó la producción de series y documentales, la redacción de contenidos para aplicaciones y los encargos para terceros como salidas posibles para quien sabe investigar y contar.

Marca personal, sin culpa

Su consejo más fuerte fue construir una identidad propia. “Puede parecer marketinero”, admitió, pero se trata de definir un nicho, encontrar un diferencial y sostener una presencia en redes, que hoy funcionan como el espacio público. “La especialización es clave”, remarcó. Y lo dijo en una frase: “Sin diferencia no hay audiencia”.

En la misma línea, destacó los newsletters, los podcasts y las comunidades propias como formas de “conocer mejor a la audiencia” y depender menos de lo que deciden las plataformas.

Lo que no cambia: preguntar y chequear

Para el docente, más allá de cualquier herramienta, el oficio empieza con la curiosidad. El principal activo de un periodista, dijo, es “que nunca se quede sin preguntas”.

La otra base es la verificación. “El inmediato es enemigo de la verificación, del chequeo, de lo revisado”, advirtió, y recordó que el Foro Económico Mundial ubica a la desinformación entre las principales amenazas globales. También defendió el periodismo de datos frente a las declaraciones sin respaldo: no alcanza con repetir lo que dice una autoridad, hay que pedirle los registros. “Se puede mentir con datos, pero es mucho más fácil mentir sin datos”.

Las reglas de cada red cambian todo el tiempo, y él mismo admitió el cansancio de adaptarse al “Dios algoritmo”. Aun así, su mensaje para quienes empiezan fue claro: la tecnología cambia, pero preguntar bien y chequear lo que se publica siguen siendo la base del oficio.

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