Posadas es una ciudad que se reconoce en sus espacios. Cada lugar guarda una historia, una forma de habitar la ciudad y una manera de entender lo que significa ser posadeño. Entre ellos, los cinco sitios funcionan como pequeñas postales que revelan la identidad local.
La placita modelo: ubicada en pleno centro, su historia está marcada por la vida comercial y por la tradición de las ferias artesanales, que le dan un carácter propio y una estética que mezcla lo cotidiano con lo cultural. Es, en resumen, uno de esos espacios donde la ciudad se encuentra consigo misma.

La plaza San Martín: ofrece un entorno tranquilo, ligado a la vida cotidiana. Su valor está en la capacidad de sostener la vida comunitaria, mientras refugia un espacio verde en medio del centro urbano de la ciudad y alberga distintas actividades como juegos infantiles o ferias artesanales.

La plaza 9 de Julio: se conoce como el corazón institucional de Posadas, al estar rodeada por edificios históricos como la casa de gobierno o la Catedral. Es un escenario donde se cruzan la política, la memoria y la vida social, al celebrar actos y organizar encuentros.

El Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez: es uno de los escenarios culturales más emblemáticos de la ciudad. Ubicado frente al río Paraná, alberga festivales, recitales y eventos que reúnen a miles de personas bajo el cielo de la ciudad. Es donde la cultura local se amplifica y donde la voz de la ciudad se expresa.

La aduana Argentina: situada cerca del puente Internacional San Roque González, es el sitio que conecta Posadas con la ciudad de Encarnación, Paraguay. Allí se puede visualizar el tránsito fronterizo y el intercambio, no solo de mercadería y productos sino que también de culturas y tradiciones.

Estos cinco espacios, distintos entre sí, componen una parte de la historia de la ciudad y proyectan la imagen de una capital que crece, se transforma y que sigue encontrando en sus lugares el reflejo de quienes la habitan.