Un pedido extraño, un precio sospechoso y una pregunta sin respuesta: ¿para qué querían tanta leche?
Martina, estudiante de Periodismo de la Universidad de Avellaneda, se unió a un grupo de compra-venta de Facebook y cuenta cómo descubrió que ayudó (sin querer) a fabricar cocaína.
-¿Dónde y cuándo comienza esta historia?
– En 2023 vi una publicación en Facebook de un grupo de gente que compraba leche en polvo en cantidades. No un paquete, sino por kilos, incluso toneladas y a un buen precio. Yo tenía 10kgs de leche en polvo y con mi mamá decidimos contactarnos con estas personas para concretar la venta. Lo primero que pensamos fue que era para algún comedor o para revender, por eso accedimos.
-¿Y cómo llegaste a la conclusión de que usaban la leche en polvo para fabricar droga?
-Cuando concretamos para vender lo que teníamos nos citaron por Burzaco, era una casa un poco oculta, con cámaras de seguridad y vigilancia. Eso me hizo bastante ruido sinceramente jajaja. De una día para otro desaparecieron de Facebook y a mi mamá le pareció muy sospechoso y me dijo: «Fijate en Google a ver qué onda», y encontramos que uno de los elementos con el cual «cortan» la cocaína es la leche en polvo. La realidad es que es una suposición, podría ser cualquier otra cosa pero el secretismo era lo que lo hacía muy raro.
-¿Sentiste miedo en algún momento?
-No, la gente era muy copada. Tampoco iba sola, iba con mi mamá. Incluso cuando íbamos por el barrio, los vecinos nos decían «Ah, ¿Vienen por la leche en polvo? Es por allá». Cuando nos encontrábamos, ellos estaban bastante tranquilos. Ellos pesaban la leche en polvo, nos pagaban y nos íbamos. Nunca les hicimos preguntas jajaja.