La primera lesión de una pasión

Paraná-Entre Ríos, una tarde de verano en el Club Universitario quedó marcada en la memoria de Luisina Manucci, cuando una jugada inesperada terminó en su primera lesión.

En una calurosa tarde de verano, en una cancha paranaense, una joven llamada Luisina Manucci demostraba que el fútbol no entiende de géneros ni límites, hace más de veinte años, cuando todavía no existía el fútbol femenino, ella entrenaba junto a los varones, compartiendo la misma pasión y el mismo esfuerzo.

Durante una práctica, mientras llevaba la pelota junto a su compañero Emanuel, un error técnico cambió el tono del entrenamiento, Luisina le erró de lleno a la pelota, se enojó tanto que descargó su bronca con una patada al palo del arco y sí, ahí llegó su primera lesión. Fue el primer golpe de una pasión que con el tiempo, solo se hizo más fuerte.

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