Florencia Ureña: «Lo que nos define de chicos puede ser nuestra verdadera vocación en el futuro».

Florencia Ureña nos cuenta como las particularidades que uno tiene de chico pueden ser nuestra vocacion en un futuro. Recibida de Enfermera en el año 2025, nos cuenta como fue su camino para llegar al final y a un nuevo comienzo.

¿Por qué elegiste enfermeria?

Siempre estuve entre medicina o enfermería, pero lo que más me atrajo fue estar al lado del paciente; me di cuenta de que el médico indicaba más que otra tarea. Nuestra tarea es estar constantemente con el paciente, desde que entra hasta que sale. También las cosas dependen mucho de uno, del cuidado que uno le da.
Terminé eligiendo enfermería porque desde chica siempre me gustó el cuidado. Cuando mamá se iba a trabajar, el cuidado de mis hermanas era algo que no solo pasaba por algo instintivo, sino más bien por la pasión. Todo tipo de familiar era cuidado por mí; en cierta parte lo disfrutaba.

¿Alguna vez dudaste?

Sí, obvio. El primer año más que nada, siendo nueva. Las colegas te tratan medio medio, algunas no te quieren enseñar y las peores tareas le tocan a los nuevos siempre, jaja. Pero al fin y al cabo es más que el cuidado. Hoy en día vivo escuchando «el enfermero solo cambia pañales», pero claro que es más que eso: es inyectar, medicar, ponemos sondas, hacemos mucho más. Me frustraba que a veces no sabía cómo arrancar, he llegado a pensar que no era para mí.

¿Las residencias como fueron?

Fue un derecho de piso total que uno tiene que saber llevar. Me pasaba que me miraban como ¿no lo sabés hacer? y la verdad es que la frustración, la confusión y los juicios te hacen temblar por completo. Cosas simples en la primera práctica me costaban.

¿Como eran los pacientes?

Era un trabajo constante de saber dominar al paciente. Me ha pasado que insultan, algunos te quieren pegar, o vienen con problemas psicológicos. Pero también me tocó gente muy amable; algunos inventaban juegos cuando llegaba, como jugar a las escondidas, que simplemente era taparse con la sábana. Era todo parte de una rutina de los pacientes también para sobrevivir. El clima del paciente cambia a medida de los días que conllevan en el hospital; a veces uno simplemente tiene que acompañar el juego.

En la rutina el enfermero no solo administra medicación, se convierte en el soporte psicológico de quien está en una cama.

Al final de todo ¿que experiencia te hizo darte cuenta que elegiste bien?

Cuando los pacientes me agradecían. Me pasó que me han dicho que están orgullosos de mí, y creo que eso define mi vocación. Tengo muy claro que hay gente que no tiene esta vocación y elige esta carrera porque es una salida laboral rápida, y no tienen paciencia. Verme contenta en mi segundo año, cuando ya me decían «enfermera», hizo que todo me cierre.

¿Que le dirias a la Florencia antes de esta nueva vida? ¿Tomarias el mismo camino?

Le diría que sí, que tome el mismo camino, que no tenga miedo. A mí me costó mucho llegar a elegir la carrera, cuando es algo que siempre tuve presente. Hoy en día, ya recibida, tengo terror de arrancar, pero tengo muy en claro que las experiencias son también las que enseñan por completo. Le diría que lo haga, que no dude.

El círculo se cerró de la mejor manera, se transformo el instinto de la infancia en una profesión que salva vidas desde la compañía.

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