“Disfruté mucho más el camino que los logros”

Damián Cuervo nació en Villa Domínico en 1965. Es ingeniero en seguridad ambiental, técnico en electricidad y periodista. Según él, alcanzó mucho más sueños de los que esperaba cuando era chico. Se dio el gusto de ser docente, de construir su propia casa, cubrir varias campañas del Club Atlético Boca Juniors y  viajó a los mundiales de Rusia en 2018, Qatar en 2022 y actualmente se prepara para cubrir el próximo mundial en los Estados Unidos. 

¿Qué recordás de tu infancia?

– Algo que me encantaba era dibujar. De esa manera canalizaba mis estados de ánimo. Incluso gané algunos premios. Lo mismo en literatura. Pero también desde muy chico comencé a trabajar. A los 16 años ya estaba encaminado. Mi vieja y mi viejo siempre fueron un gran sostén. Por suerte siempre pude ayudarlos, tanto en la enfermedad como en cumplir mis sueños al lado de ellos. Sin embargo, todavía tengo pendiente poder viajar más con ellos.

¿Cómo fuiste armando tu carrera profesional?

– Estudié en varias universidades, primero en  la UTN. También estuve en la de Morón y en Ciudad Universitaria. Ahora estoy estudiando Periodismo en la UNDAV, aunque ya ejerzo la profesión. Un gusto que me pude dar es ser docente durante 12 años en 2 universidades. Fue una etapa de mi vida que me gustó mucho.

Después comencé en el periodismo en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. Pude conocer Europa por primera vez en la final de Boca- River en el Santiago Bernabeú. Por último, tuve la suerte de poder viajar al Mundial de Rusia en 2018 y al de Qatar en 2022.

Siempre para la radio. Es algo que se me dio muy natural, en donde me sentí y me siento muy cómodo, como cuando dibujaba de chico.

¿Qué lugares del mundo conociste?  

– Tuve la posibilidad de conocer muchísimos lugares gracias a mis trabajos. Conocí Egipto, un país que tiene más de 4500 años de historia y Dubai que es un país emergente de los últimos años. Después conocí lugares espectaculares como las islas de Hawai o la Polinesia Francesa.

Una cuenta pendiente es conocer más la Argentina. Un error que tuve en la vida es que dejé para después conocer mi país.

¿Cuál fue el peor trabajo que tuviste?

– Mi peor trabajo lo tuve en la pandemia. Para una empresa privada. Si bien pude hacer varias cosas,  me absorbió mucho tiempo y vida. Otro trabajo, que no fue malo, pero que era peligroso, fue entrar en las cloacas de la ciudad de Buenos Aires cuando se privatizaron. Ahí no entraba nadie desde su creación a principios del siglo XX, en el 1900. Fue en el año 98 más o menos. Había que sacar el sarro que tenían los túneles y que estaban reduciendo drásticamente el diámetro de los caños. Para eso hasta se contrataron mineros bolivianos para hacer el trabajo. Una experiencia increíble también. 

¿Qué otros sueños cumpliste?

– Algo que me gustó mucho fue poder dedicarme a la construcción. Estuve en algunos proyectos, pero el más importante fue poder hacer mi casa. Tiene un estilo moderno. Lo más lindo es que lo pude hacer con mi viejo que es maestro mayor de obra. Ahora está grande y dejamos la construcción, pero fue muy significativo para mí porque él es una de las personas más importantes que tengo. Somos muy unidos.

¿Tenés familia?

Tengo una hija de 25 años. Ella es mi mundo ahora. Se vino a vivir conmigo. Con la madre estamos separados. Hace un ratito la dejé en el aeropuerto. Viajo para todos lados, trato de evitar mucho la Capital Federal, pero intento estar en todo para ella. Creo que aprendí mucho en la vida pero lo más difícil es entender las relaciones de pareja. (risas)

¿Cómo te llevas con las generaciones más jóvenes en la UNDAV?

– Excelente. Justo lo hablaba con mi hija. Una de las dudas que tenía era mi relación con los chicos más jóvenes. Pero la verdad es que encontré un grupo muy bueno y me ayudaron mucho. Compartimos incluso fuera de la facultad también. La verdad es que es un placer enorme estar acá.

¿Quién es Damián Cuervo para vos?

Sigo siendo ese pibe de barrio que jugaba a la pelota. Soy el bodegón y la cancha. Puedo ir a comer al Four Seasons Hotel, porque me invitan y me adapto fácil. Pero soy el que puede ir a comer a la pizzería Los Tres Ases. Me encanta ese lugar.

Pero lo más importante  es que soy una persona que sigue teniendo asignaturas pendientes. Chiquitas o grandes todo me motiva. El último tiempo creo que me faltaría meterme más en la política, comprometerme y poner una pequeña cuota para que esto se revierta.

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