A sus 29 años, Tomas Buroni es un estudiante de Diseño Industrial, reside en Palermo y encontró en la creatividad una forma de transformar su historia.
Tras atravesar tres veces el cáncer y un trasplante de médula ósea, hoy vive con intensidad y una mirada distinta sobre la vida.
Su pasión por diseñar nace del hacer: crear objetos que acompañen, sirvan y dejen huella en los demás. Entre maquetas, ideas y sueños, “Tomi” proyecta un futuro donde el diseño y la libertad vayan de la mano.
¿Quién es Tomas Buroni?
– Soy un pibe al que le gusta divertirse, joder y estar con amigos, aunque a veces se me agote la batería social. Si le preguntas a otra persona, seguramente te diga que manejo mucha intensidad en todo lo que hago: duermo poco, me gusta estar en movimiento y siempre trato de buscarle el lado bueno a las cosas.
Tuve cáncer tres veces y soy trasplantado de médula ósea. Eso me llevó a ver la vida de otra manera, quizás más liviana, más divertida, como una forma de disociar un poco y no quedarme atrapado en los momentos difíciles. No tuve una infancia como la de cualquiera, y hoy siento que estoy viviendo y disfrutando un poco de eso que me faltó. Ya pasaron casi 9 años desde mi último tratamiento y el trasplante, y sin duda eso me cambió la vida.
¿Qué te llevó a elegir la carrera que estás estudiando?
– Creo que fueron muchos factores. De chico no podía hacer deportes, así que desarrollé mucho mi lado creativo: hacía manualidades, aprendí a bordar, tejer, pintar, entre otras cosas.
Conocí la carrera en 2016 por una ex novia. Yo estaba en el CBC de Agronomía y ella ya cursaba primer año de Diseño Industrial. Nos juntábamos a estudiar: yo leía y ella hacía maquetas… pero terminábamos los dos haciendo maquetas.
Mientras a mí me iba mal en todas las materias de Agronomía, un día me dijo: “¿Te diste cuenta, no? Agronomía no es lo tuyo, lo tuyo es el diseño industrial”. Al día siguiente me di de baja y, al poco tiempo, arranqué la carrera. Fue una decisión bastante impulsiva, pero totalmente acertada.
¿Qué es lo que más te gusta o te apasiona de lo que hacés hoy?
– Me apasiona pensar que el día de mañana puedo diseñar algo que forme parte de la vida de alguien: desde el juguete de un niño, hasta un mueble, una vajilla o incluso un auto que veas en la calle.
Lo que más me motiva es la cantidad de posibilidades que tiene la carrera: podés hacer cosas estéticas, funcionales o incluso diseñar algo que mejore la calidad de vida de las personas. Esa idea de generar un impacto real es lo que más me mueve.
¿Cómo te imaginás en el futuro, tanto en lo personal como en lo profesional?
– Me imagino viviendo en una casa, lejos de Capital Federal, en un lugar más tranquilo, quizás un pueblo o alguna provincia con menos ruido y más calma.
En lo profesional, claramente ligado al diseño: trabajando de lo que me gusta, pudiendo viajar y conocer el mundo. Y ojalá, también, lograr cierto reconocimiento dentro del ámbito del diseño.