Desde el 2018, la legislatura local, el gobierno nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires trabajan en la puesta en valor y restauración de la mítica confitería. Conocé 5 particularidades de esta dulce historia.
Dos maestros pasteleros italianos, Constantino Rossi y Cayetano Brenna, construyeron y fundaron Confitería del Molino, pensado como un homenaje al primer molino harinero a vapor que hubo en la Ciudad.
El proyectó significó una gran apuesta, que incluyó traer muebles de Italia, comprar cristalería de primera línea, tener detalles de mármol, vitrales, manijas y terminaciones de bronce. Finalmente, la imponente Confitería del Molino se inauguró el 9 de julio de 1916, en conmemoración del Centenario de la Independencia y pronto se transformó en un emblema del art nouveau en Argentina.
Muchos años después, sucedió su cierre, su pérdida de cuidado. El edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional, y tres años más tarde, fue considerada Patrimonio Histórico del Art Nouveau y la vanguardia de la Belle Époque por la UNESCO.
Finalmente, en 2018, se aprobó la expropiación y el Gobierno nacional junto con el de la Ciudad de Buenos Aires, iniciaron la epopeya de restaurar y reabrir la mítica confitería.