La vida de Sofia cambió el día que adoptó a Loco, su primer gato. Fue amor a primera vista. Resulta que Loco era más que un simple gato, era un compañero de aquellos, con un carácter que hacía honor a su nombre, entreteniendo a toda la familia.
Tan grande fu el flechazo que no pasó mucho tiempo antes de que se decidiera a sumar más integrantes a la familia. Y así llegaron Hugo, un gris por demás amoroso; Xeneize, un atigrado alborotado; y Pesuti, un negrito que daba vuelta toda la casa. Cada uno con su toque especial.
Ahora, su casa es un quilombo lindo de pelos, juguetes y mucho amor gatuno gracias a estos cuatro hermanos locos. Sofia, por más que a veces reniega un poco, disfruta de esos animalitos como si no hubiera un mañana. Es un amor así, de los que te agarran y no te sueltan más.