En el nuevo episodio de “Jóvenes Promesas”, el foco está puesto en uno de los fenómenos más repetidos ,y dolorosos, del fútbol argentino actual: la partida temprana de los pibes más talentosos. Esta vez, el protagonista es Franco Mastantuono, la joya de 17 años que River Plate perdió demasiado pronto.
El episodio pone el foco en una pregunta incómoda: ¿por qué los jóvenes se van tan rápido? Mastantuono representa una tendencia cada vez más frecuente en el fútbol local: promesas que emigran sin haber vivido momentos fuertes con la camiseta que los formó. Ya no se trata de vender figuras consolidadas, sino de cuidar el patrimonio del club.

También se aborda el papel de River en esta historia: un club que lo cuidó, lo blindó con una cláusula millonaria y, sin embargo, no pudo retenerlo. Entre la necesidad económica y la seducción europea, el margen de maniobra para evitar este tipo de salidas parece cada vez más chico. El Real Madrid no compró a un jugador hecho: compró el futuro.
Queda una sensación amarga: la del ídolo que no fue. Porque Mastantuono tenía todo para convertirse en bandera de River, pero eligió, o lo empujaron a elegir, otro camino. Un caso que resume muchas cosas del presente del fútbol argentino: Lógica de mercado y negligencia de las dirigencias de nuestro fútbol.
