Proyecto ley para eliminar los “clic” mortales

El dolor de Laura la llevó a crear un proyecto de ley para prevenir los casos de difusión no consentida de imágenes íntimas, luego de que su hija Ema se suicidara el 24 de agosto de 2024 en la localidad de Longchamps al hacerse viral un video íntimo.

Ema era una adolescente normal que, según lo que cuenta la gente que la rodeaba, era muy sonriente y divertida. Un día, fue a la casa de un compañero donde tuvieron relaciones sexuales y este la grabó sin su consentimiento.

El viernes 23 de agosto, ella se preparaba para ir a la escuela muy entusiasmada frente al espejo, ya que se iban a sacar la foto anual junto a sus compañeros. Pero ese día su vida dio un giro rotundo. Cerca del mediodía, ese video que su compañero grabó se hizo viral. Laura, la mamá de Ema, fue comunicada de la situación por las autoridades del establecimiento, aunque ellos minimizaron el hecho.

El sábado por la mañana, las dos se sentaron a hablar sobre la situación. Laura comenta que ella le llamó la atención por lo ocurrido y eso desencadenó una discusión. Tiempo después, mientras ella salió de su casa a comprar, Ema tomó la decisión de quitarse la vida.

El hecho puso en evidencia la gravedad de la violencia de género digital y la falta de protocolos de contención en las instituciones educativas. Según el testimonio de la madre de Ema, Laura Sánchez, el colegio no abordó la situación de manera adecuada y la joven se sintió humillada y avergonzada por la exposición masiva. A partir de ahí, desarrolló una guía para que las escuelas sepan cómo prevenir y abordar este tipo de violencia. Se llamará “Guía Ema” y se presentó en el Congreso de Argentina para que se convierta en ley. Se formuló en conjunto con la familia de Ema Bondaruk y las organizaciones Ley Olimpia Argentina, Gentic, Faro Digital, Defensoras Digitales de México, Fundación Encuentro por la participación ciudadana y la ampliación de derechos, y los despachos de la Diputada Nacional Mónica Macha y la Senadora Provincial Laura Clark.

La trágica historia de Ema se ha convertido en un doloroso recordatorio de la urgencia de educar y concientizar sobre la violencia digital. El valiente legado de su madre busca transformar esta tragedia en una herramienta de prevención y acompañamiento para que ninguna otra familia tenga que enfrentar un desenlace similar. El caso de Ema es un llamado a la acción para toda la sociedad: la protección de la intimidad y la dignidad en el entorno digital es una responsabilidad de todos.

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