Lo curioso de esta canción fue que “El Indio” utilizó el “Vuelo 956” como metáfora de escape y despedida definitiva de una pareja. Entre la decisión irreversible de ruptura y la partida del protagonista con rumbo a otra ciudad, apareció su inspiración basada en el “Vuelo 956” que correspondió al primer avión de Aerolíneas Argentinas en despegar luego de su reestatización.
“No me gustó cuando te fuiste pasito a paso, perdiendo tacos...”
Flight 956
Se convirtió en el “pogo más grande del mundo” con notable repercusión mundial. Desde su título, esta risa pícara y traviesa se convirtió en la canción más emblemática de la banda. Sus fanáticos se identificaron con ella como una expresión lejos de cualquier alegría y cercana a una risa perversa.
“¡No lo soñé! ¡Se corrió la voz! Alguien de aquí está muerto, ¡creo!”
Ji Ji Ji
Esta obra formó parte de las primeras canciones que definieron la identidad de su banda. Su ritmo festivo escondió una crítica profunda a la superficialidad de la industria discográfica, convirtiéndose en un irremplazable canto a la libertad.
“A brillar mi amor, vamos a brillar mi amor...”
La Bestia Pop
Se convirtió en una de las baladas que enamoró al público ricotero al presentar a un antihéroe marginal. Contó la vida de un seductor que vivió al límite y no se rindió, es decir un atorrante que representó la mística de los músicos de barrio que se abrieron camino ante toda adversidad.
“Fue por una de esas noches de cristal que se encendieron sus ojos.”
El Pibe de los Astilleros
Este himno representó la verdad profunda, la pureza y la autenticidad que se escondieron debajo de los prejuicios. Fue un grito contra las mentiras del mundo, encerrando mensajes sobre la vida y la muerte.
“Si no hay amor que no haya nada entonces, alma mía...”
El Tesoro de los Inocentes