El periodismo atraviesa una transformación radical impulsada por los cambios tecnológicos de los últimos treinta años. Frente a la crisis de los modelos de negocio tradicionales y la ardua competencia por la atención de las audiencias frente a plataformas y redes, la adaptación ya no es una opción sino una necesidad permanente. La tecnología aporta herramientas multimedia indispensables para enriquecer las producciones y conectar de manera más atractiva con el público.
Ante la irrupción de la inteligencia artificial generativa, la inquietud sobre un posible reemplazo laboral es constante. Con todo, la clave no es rechazarla, sino integrarla y comprender que la IA procesa eficientemente lo que ya pasó, pero desconoce lo nuevo. Para sobresalir en este nuevo escenario, los periodistas deben apoyarse en tres pilares fundamentales: formular buenas preguntas frente al automatismo de las respuestas, apostar firmemente pola formación continua e contar historias inéditas aportando siempre una mirada humana y crítica.