Hace 30 años, la familia Mercado decidió abrir un puesto de diarios en Sarandí, Avellaneda.
Al mismo tiempo nacería Micaela, la segunda de tres hermanos.
—¿Cómo es tu relación con el puesto de diarios?
—Somos una familia de cinco, mis padres y mis dos hermanos. Por aquel momento el puesto era la única fuente de ingresos del hogar y podíamos vivir bien.
Cuando era chica me gustaba ver los diarios y los libros que se exponían para que mi papá vendiera. Años más tarde empecé a trabajar con él mientras estudiaba.
—¿Qué estudiabas en ese tiempo?
—Filosofía en la UBA. Y es más, recuerdo una visita que hice al puesto antes de empezar a trabajar ahí, debería tener unos catorce años. En ese momento me llamó la atención un libro sobre filosofía y la biografía de la autora, hecho que me inspiró mucho a seguir esta carrera.
Además me gustaba leer las noticias de los diarios y comparar los distintos enfoques de cada medio, lo que me llevó a estudiar Periodismo.
—¿Pudiste terminar estas carreras?
No, por la pandemia en 2020 tuve que dejar de estudiar Periodismo y un año después dejé Filosofía. Ese mismo año decidí retomar la carrera de Periodismo la cual continuo hasta el día de hoy.
—¿Qué es actualmente del puesto de diarios?
—Lamentablemente el negocio fue decayendo. Los portales digitales de noticias fueron quitando el trabajo que hacíamos en el puesto, además de que los clientes de siempre comenzaron a fallecer. Actualmente nos dedicamos únicamente al reparto de periódicos a quienes pagan las suscripciones, y tampoco significa mucha ganancia.