El amor nace entre piedras y gases

Crecí en un hogar desbordante de personajes que desfilaban por mi casa. Quise ser cura y en el momento menos esperado conocí el amor de mi vida

Tomás Romero es el indispensable de mi publicación de hoy. Su look es intrigante, a la vez la bonanza de su rostro invita a preguntarle todo.

¿Quién es Tomás?

—Nací en Pascuas de 1987. El día que Alfonsín pronunció la recordada frase » la casa esta en orden». Mi mamá quería ir a la plaza y no pudo porque justo comenzó con las contracciones.

¿Cómo fue tu infancia?

—En mi casa entraba y salía gente todo el tiempo. Venían a darse una ducha o a quedarse a dormir. Eran personas que llegaban del interior. Había uno que le decíamos «el senador» porque caía siempre a la hora de la cena. En ese devenir, de todos aprendes algo.

¿Para conocer tu origen que podes decir de tus papás?

—Mis viejos se vinieron muy jovenes a Capital. Mi mamá es de Entre Rios y siempre esta dispuesta a ayudar. Mi papá es correntino, de donde esta la represa de Yaciretá . Llegó a los 18 años para convertirse en jockey.

¿Fue contemporáneo con Leguizamo? ¿Dónde corrió?

—Si fue amigo de Legui, mi papá era chiquito como él. Corría en los hipódromos de San Isidro, La Plata y Palermo, pero un día por la lesiones se tuvo que bajar del caballo.

¿Te contaba como era el ambiente de las carreras, las apuestas y todo eso?

—A el no le gustaba porque en esos lugares circulaba mucho alcohol y drogas. Una vez mi padrino de bautismo fue a cobrar una apuesta importante y no le vimos mas el pelo. Nos dejo a todos festejando y se fugo con el premio.

de chico quería ser cura

¿Cómo era ese joven Tomás cuando tenía todo el mundo por delante?

—Fui a un colegio católico salesiano y de chico quería ser cura. Se lo comenté a mis papás y le pedí que me compren una biblia. Me trajeron una que era ilustrada, pero yo quería libros en serio.

Hoy no tenes aspecto de cura. ¿Por que desististe? ¿ Te dejó un aprendizaje?

—Tuve malas experiencias con gente de la escuela, porque siempre anteponían su figura. Mi papá trabajaba allí como personal de mantenimiento después de sus accidentes y me mandaba hasta cuando estaba enfermo. Me recibí con asistencia perfecta y eso me forjó para la cultura del trabajo.

¿Qué diferencia existe entre ese chico y lo que hoy sos?

—Hoy tomo con humor todo eso y no soy adepto a la iglesia. Terminé siendo ateo.

¿Qué no harías por nada del mundo en tu vida?

—No trabajaría en algo que no me gusta. No daría el brazo a torcer por conveniencia o callarme. Prefiero morir en la mía.

¿Robaste alguna vez?

—Si (se ríe), tonterías. De chico robé un libro en un supermercado y tres o cuatro años después mi mamá se enteró y me llevó a devolverlo. La gente del super no entendía nada.

¿Tenes hijos? ¿Si un hijo tuyo estuviera sufriendo por hambre, y no tenes manera de darle un plato de comida, tomarías una manzana del cajón del verdulero?

—No tengo hijos, pero con mi pareja queremos tener dentro de poco. De ninguna manera robaría, porque me siento con la capacidad de darme maña para ganarme una moneda. Eso lo heredé de mi papá, cuando en los noventa el compraba estampitas, amasaba unos pancitos, le ponía la espiga de trigo y salía a vender.

De candidato a cura a ateo. ¿Te consideras un buscavidas?

—Si, absolutamente. Hubo un año que viví prácticamente de la calle. Por suerte los últimos años logré estabilizarme.

Comimos gases a lo loco

Dijiste que queres ser papá. ¿Cómo conociste a tu pareja?

—Conocí a Ayelén en una manifestación en 2017. Fue día de los piedrazos a Macri, estábamos en una columna de contención frente a la policía y tuvimos un flechazo a primera vista. Comimos gases a lo loco Fue como en las películas y desde hace ocho años que estamos juntos.

Tomas

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