Ser periodista va más allá de simplemente escribir o hablar frente a un micrófono. Hoy en día, el periodismo enfrenta un desafío muy grande que es ser relevante para una sociedad que cada vez desconfía más. El reto es recuperar la credibilidad.
Las redes sociales lograron acercarnos, pero también nos pusieron ciertos filtros. El que decide qué se ve y qué no, es el algoritmo.
La inteligencia artificial pisó fuerte desde su llegada, no viene a ocupar el lugar de nadie, simplemente vino a ayudar para mejorar el desempeño. Que lo repetitivo lo haga la máquina, pero que lo humano siga saliendo de las personas.
La formación multimedial se ha vuelto primordial. Hay que saber producir un audio, un video y editar para las redes sociales, entre tantas otras cosas.
También hay que asumir que el consumo de noticias no es el mismo de antes: hay quienes se informan únicamente por títulos, otros que prefieren hacerlo mediante videos cortos, y personas que siguen interesándose en la profundidad. El desafío está en eso, crear contenido que se adapte a los diferentes tipos de públicos sin perder el sentido de lo que se busca comunicar.
El desafío es darle una pausa al scroll, volver a mirar, y prestar atención al contenido. Apostar por contenidos largos o cortos según lo que pida el momento, pero sin perder la honestidad, porque el mundo no termina en un «clic» o una visualización.
Lo que no cambia es depositar la confianza en periodistas que realmente se lo ganen, a través de informar con criterio y vocación. Porque el periodismo no sólo consta en informar, sino también de acompañar al público. De estar ahí para ofrecer una voz que diga con tranquilidad y veracidad lo que realmente pasa en determinados temas.