Voluntario se cae de 4 metros en Río Pichi Traful

El pasado 31 de enero, un estudiante de viaje, como voluntario en un hotel en Pichi Traful, Neuquén, cayó al costado del río Pichi Traful de un salto de 4 metros. Luego de revisiones médicas, se encontró que no tenía ningún daño más que unos hematomas en la cadera y el pie derecho.

El joven de 18 años se encontraba de paseo a tan solo 10 minutos del hotel en el que estaba sirviendo de voluntario. En uno de los sectores del río se encontraba una olla (un lugar donde el río es considerablemente más profundo) justo al lado de un relieve de unos 4 metros aproximadamente. Desde ese relieve, algunos turistas se pueden tirar a la olla con un pequeño salto. Esa tarde algunos de los voluntarios de dicho hotel tenían la tarde libre para disfrutar del río como lo habían hecho todo el mes.

Luego de que algunos de sus amigos se tiraran de dicho lugar hasta el río, el joven habría intentado realizar el mismo salto. Al parecer, el joven sufría de vértigo y, al momento de saltar, no logró saltar lo suficiente para caer al río y cayó al costado de este, lastimándose el pie derecho y la cadera del lado izquierdo. Luego de caer al costado del río, rodó hasta caer a la olla y, luego de nadar un poco, llegó a la orilla del río.

En la orilla del río, sus amigos y una estudiante de medicina en la escena lo revisaron rápidamente. El joven contaba con raspones y cortes superficiales en sus piernas, rodillas y espalda. Fue cargado hasta las instalaciones del hotel, donde también fue descubierto que tenía muchas espinas en la planta de su pie izquierdo. Luego de 3 horas fue llevado al hospital más cercano en la ciudad de San Martín de los Andes.

En el hospital, el joven esperaba encontrarse con algún diagnóstico de una lesión grave. Luego de 1 hora de espera, el joven se encontró con que solo tenía 2 hematomas por el traumatismo y las espinas en su pie izquierdo. El voluntario declararía horas después al ser consultado: «La saqué baratísima».

Luego de unos días, el joven ya podía caminar e incluso volver a trabajar. Luego de más preguntas, resultó ser que el joven tampoco sabía nadar muy bien, pero que se había tirado por la emoción del momento. Lo que al principio parecía como una historia grave resultó ser un susto y una lección de vida para el joven, que resolvió no volver a tirarse de lugares altos nunca más.

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